Congreso Internacional Sí a la vida

Desde la Fundación Jérôme Lejeune agradecemos y felicitamos  al Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, la  iniciativa y organización del Congreso internacional Sí a la vida, para promover una mirada integral, más humana, sobre la vida  frágil.

Durante los pasados días del 23 al 25 de mayo, hemos asistido en Roma a un  Congreso sobre la defensa de la vida humana, bajo el lema Cuidando del precioso don de la vida en su fragilidad, con el objetivo de ofrecer un encuentro de formación e información científica y pastoral, para promover una cultura auténticamente acogedora de la vida que nace en condiciones de gran sufrimiento y discapacidad   .

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Médicos y expertos en el campo de la atención perinatal han expuesto iniciativas reales y realizables sobre el cuidado de la vida frágil y el acompañamiento a las familias que viven la experiencia del nacimiento de un hijo afectado por graves patologías y discapacidad. Muchas veces se les propone el aborto cómo la única alternativa.

Durante el congreso, en el desarrollo de las distintas ponencias, ha quedado patente que otro modo de afrontarlo es posible.La vida naciente con discapacidad merece ser cuidada y acogida con toda la capacidad científica, familiar, asistencial y espiritual, a niños y familias. Es posible otra mirada distinta, que elimine la lacra del aborto, más allá de la eugenesia: el cuidado integral, prenatal y neonatal.

“Ningún ser humano puede ser jamás incompatible con la vida, ni por su edad, ni por su salud, ni por la calidad de su existencia”: afirmó el Papa Francisco al recibir en audiencia en la mañana del 25 de mayo a los participantes en el Congreso internacional sobre la defensa de la vida humana. “¡Yes to Life!”, “¡Sí a la vida!

“Las terapias fetales, por un lado, y los Hospicios Perinatales, proporcionan un apoyo esencial a las familias que reciben el nacimiento de un niño enfermo. Estas posibilidades y conocimientos deben ponerse a disposición de todos, mientras que es esencial que los médicos comprendan claramente no sólo el objetivo de la curación, sino también el valor sagrado de la vida humana, cuya protección sigue siendo el objetivo último de la práctica médica”. Señaló el Pontífice.

“Desafortunadamente – continuó el Papa – la cultura dominante de hoy no promueve este enfoque: a nivel social, el miedo y la hostilidad hacia la discapacidad a menudo conducen a la elección del aborto, configurándolo como una práctica de ‘prevención’. La vida humana es sagrada e inviolable y el uso del diagnóstico prenatal con fines selectivos debe ser fuertemente desalentado, porque es la expresión de una mentalidad eugenésica inhumana, que priva a las familias de la posibilidad de acoger, abrazar y amar a sus hijos más débiles”.

“Es un problema humano. Sólo dos frases nos ayudarán a entenderlo bien, dos preguntas. Primera pregunta: ¿es lícito eliminar una vida humana para resolver un problema? Segunda pregunta: ¿Es lícito encargar un sicario para resolver un problema?”

El Santo Padre agradeció a las madres y a los padres que han acogido “la vida frágil” y que ahora son “apoyo y ayuda a otras familias”. Es un “testimonio de amor” que “es un don para el mundo”.

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